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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2004.
02/02/2004
Los abertzales de New England ganaron la Super Bowl a falta de cuatro segundos a los Panthers de Carolina. El pateador de los Patriots Adam Vinatieri consiguió el field gol definitivo e inundó de alegría las calles de Massachussets. El quaterback Tom Brady (Mejor Jugador del Partido) y el tal Vinatieri dos estupidos hombres blancos, que diría Michael Moore –el Medem USA–, llevaron a su equipo a su segunda Super Bowl en tres años.
No podía ser de otra manera, y en una temporada, donde el fervor patriótico norteamericano se desarbolará con las elecciones presidenciales, el ganador del Goya de su deporte nacional ha sido El Patriota de Mel Gibson, era el destino, y unas Panteras de pata negra que llegaban al Reliant Stadium texano sin el marchamo de favoritas no han podido cambiarlo. El fútbol americano es un deporte difícil de entender para los europeos, se para mucho el partido, hay infinidad de jugadores, numerosos especialistas, abrumadoras denominaciones en inglés…y dura cuatro horas. Eso sí, es muy espectacular y conociendo un poco las reglas hasta se llega a enganchar uno. Otra cosa es que el espectador poco iniciado se quede por el camino ante tanto aluvión de runinng backs, quarterbacks, famble, turnovers, kick off, touchdown, etc.
El Super Tazón, como le llaman los latinos, comenzó con el himno norteamericano cantado por la preciosa Beyonce. Para entonces Houston ya había sido tomada por la Guardia Nacional y se había cancelado el espacio aéreo en previsión de atentados. Lo que no se previó fue que en el descanso Janet Jackson nos enseñara un pecho durante una décima de segundo, que es lo que tardó la CBS en dar un plano general del estadio ante tal invasión de pornografía.
Pese al shock de verle una teta a la hermana de Michael Jackson, otro estupido hombre blanco, llegamos a los momentos finales con empate a 29, pero faltando 9 segundos para la conclusión saltó a la cancha el kicker Vinatieri y pateó el balón oval entre los tres palos, consiguiendo un field gol que dio la victoria a los abertzales de Massachusets Bai. Toda una premonición para el futurible candidato demócrata Jonh Kerry, senador de ese estado. God bless America!
09/02/2004
El francés Sebastien Loeb con Citröen Xsara ha sido el primer piloto no nórdico en vencer en el Rally de Suecia. Esta emblemática prueba es la única que se celebra intégramente sobre nieve, y hasta ahora era coto cerrado de los escandinavos con 52 victorias consecutivas. Es previsible que esto cause la misma conmoción entre suecos y fineses que cuando un holandés ganó la medalla de oro de judo en los Juegos Olímpicos de Tokio, allá por el 64 y con el Monte Fuji de testigo.
El caso es que el Rally de Suecia es una carrera que gusta a los pilotos ya que se recorren pistas onduladas por entre los abetos y los lagos de la región de Värmaland, con temperaturas que pueden llegar a –30º. Manejar estos coches de competición equipados con ruedas estrechas con clavos (unos 360 por neumático) gusta mucho a Loeb, Gronholm o Carlos Sainz. En la prueba se utiliza con mucha habilidad el acelerador y se desliza constantemente controlando el derrapaje. Pura delicia.
El madrileño ha quedado varias veces segundo y tercero en Suecia. Esta vez, tras su habitual trompo, ha finalizado quinto sumando cuatro valiosos puntos para la general del Mundial. Antes en el glamuroso Rally de Montecarlo, donde por cierto también ganó el garçon Sebastien, una placa de hielo en la ruta de los acantilados de los Alpes Marítimos le dejó fuera con la cara de poker. Loeb, que cumplirá 30 años el próximo día 26 de febrero, ha sido el encargado de finiquitar la leyenda del Rally de Suecia. Y lo ha hecho con autoridad. Esta es la sexta victoria del alsaciano, la primera que no es sobre asfalto. No sabemos si entre los espectadores estaba el perpiscaz inspector de la policia sueca Kurt Wallander, analizando el caso del asesino sin rostro de la Universidad de Karlstad, y de paso contemplando como el mito del pilotaje nórdico sobre nieve se derrumbaba, como le sucede al del bienestar sueco que tan bién describe el genial Henning Mankell en sus exitosas novelas.
La siguiente prueba del mundial es el Corona Rally de México y será sobre tierra. Veremos si las joyas coloniales del estado de Guanajuato se impregnan de la fragancia hielo de Loeb.
16/02/2004
Marco Pantani se ha despedido de esta última etapa vital rodeado de antidepresivos, con el torso desnudo, en una triste habitación de un hotel de Rímini. El corazón que le hizo grande en 1994 en las rampas del Mortirolo le ha dicho hasta aquí hemos llegado. ¡Ciao Pirata!
Con par de de piernas y una calavera envuelta en un pañuelo corsario Marco Pantani asombró a los aficionados con su ciclismo salvaje y espectacular. Sus ascensiones eran abordajes a los buques insignias del pelotón. Cuando el pirata se colocaba el cuchilllo entre los dientes temblaban los Ulrich, Armstrong e Indurain. El elefantino fue nuestro ídolo en las cumbres dolomíticas, alpinas y pirenaicas.
El empalagoso día de San Valentín Pantani encontró la muerte frente al mar Adriático. Federico Fellini nació a unos metros de donde el ciclista falleció. Rímini se habia instalado entre nosotros gracias a su película Amarcord como un lugar de excesos, donde la estanquera ahogaba con sus tremendas tetas al adolescente ansioso de sexo y donde la monja enana disfrutaba de las excursiones dominicales bajo la canícula italiana. Y precisamente ha sido en esta ciudad, hoy superturística, donde Marco ha cometido su último exceso. Pobre hombre.
Esta muerte de un ciclista nos ha traido a la memoria la del Chava Jiménez con la que cerramos la temporada de las dos ruedas. Hoy la abrimos con esta desgracia. Pantani tuvo sus momentos de dolce vita y de exitosas singladuras en las que encontró la isla del tesoro, hasta que un fatídico día de 1999 le expulsaron por doping del Giro. Nunca superó este mazazo. Bajó del cielo al infierno de Dante en cuestón de segundos, más rápido que cuando descendió el Galibier en el 98, el año de su doblete.
Hoy guardamos luto por un escalador legendario con el que disfrutamos en las cunetas del Pordoi y la Marmolada. Hoy lloramos a un pirato cojo con cara de malo. ¡Sabina dédicale esa canción! Hoy nos reponemos al duro golpe de la desaparición de un deportista de nuestra generación. Mañana diremos adiós a un chaval de 34 años sobre el que caerá la tierra eterna sepultando para siempre un par de tibias y una calavera.
23/02/2004
Un año más los fines de semana televisivos recuperan gracias al Seis Naciones de Rugby el sabor de lo tradicional y el verdadero espíritu deportivo. Los aromas de la Rosa, el Cardo, el Trébol… traspasan la pequeña pantalla. Los añejos himnos y melodías con sabor a turba, malta, carbón, gintonic, parmesano y gateau basque impregnan las gradas de los míticos estadios donde se disputa el Torneo. Oír uno de esos himnos en la cancha: el Good Save the Queen, la Marsellesa, la Canción del Soldado irlandesa, la Tierra de mis Padres galesa o la popular Flor de Escocia es algo inenarrable.
El primer partido del Torneo tuvo lugar en 1882 cuando eran sólo cuatro las naciones que lo disputaron -Francia fue invitada en 1910- y se celebró en Saint Helens, Swansea (Gales) entre los anfitriones e Inglaterra. Anteriormente en 1823 en la ciudad inglesa de Rugby el futbolista Williams Web Ellis había cogido el balón del suelo echando a correr inventando este "deporte de truhanes jugado por caballeros".
Esta edición Inglaterra, actual campeona del mundo, está confirmando su condición de favorita (ya ha ganado en Murrayfield a Escocia y en Twickenhan a Italia) y su objetivo es obtener el Gran Slam (ganar a las otras selecciones). Para ello deberá derrotar a Francia en Saint Denis en la última jornada el 27 de marzo. Francia con un juego efectivo de la segunda línea y buscando la personalidad de antaño –acuérdense del rugby champán de los 80 con los míticos Serge Blanco, Sella, Bebizier…– también lleva dos victorias (Irlanda e Italia en Paris). Irlanda con el espíritu ganador recuperado en el pasado Mundial acarrea una victoria sobre Galés y una derrota frente a Francia. Galés ganó la primera jornada a Escocia y perdió la segunda contra el XV del Trebol. No hay que olvidar que el rugby en el País de Gales es algo más que un deporte, es un estilo de vida. Escocia lleva sendas derrotas frente a Irlanda en Dublín en la Calcuta Cup en Edimburgo ante su eterno enemigo, el XV de la Rosa. Malos tiempos para los jacobitas. Italia estrena camiseta de diseño y huele a Cuchara de Madera.
Aunque sea una vez al año el rugby vuelve a nuestros corazones y bien que lo agradecemos, ya que esta forma de entender el deporte es única, noble, sin aspavientos, sin celebraciones horteras tras un ensayo (a lo más que llegan es a un golpe en la espalda, escupir en el suelo y volver a defender) con deportividad, con respeto a los árbitros, una fiesta en la mezclada grada (donde no falta la música sanferminera en los partidos de Francia), en fin, un ejemplo para tanto futbolero suelto.
26/02/2004
El pasado sábado 21 de febrero se celebró el centenario del nacimiento de Mariano Juaristi, Atano III. Nacido en Azkoitia en 1904 murió el 12 de enero de 2001, a punto de cumplir 97 años. Atano III ha sido para algunos el pelotari más importante que ha dado el deporte de la pelota vasca. Dominó esta disciplina durante 22 años, hasta que el eibarrés Miguel Gallastegi le ganó la txapela manomanista en 1948.
Jugó su primer partido con 16 años en el frontón de Azkoitia y pronto su fama traspasó los lindes de la villa de los Caballeritos. Atano III era un pelotari menudo, frágil, de pequeñas y delicadas manos. Algunos, un poco más desalmados, le definían como un alfeñique que jugaba con txapela por tener una enfermedad de alopecia.
Se convirtió en el mejor pelotari de su época tras ganar en 1926 a Juan Bautista Azkarate, el coloso Mondragonés -un pelotari dotado de una de las más increíbles pegadas de la historia de la pelota a mano-, con él mantuvo épicos enfrentamientos que hicieron llenar todos los frontones donde concurrieron. Los aficionados o pelotaris de la época han coincidido en señalar que Atano III revolucionó la pelota a mano.
Su juego estaba lleno de habilidad y contaba para ello con unos excepcionales reflejos, buena vista, flexibilidad, mano suelta y excelente zurda. Su saque era venenoso "la dejaba muerta en la pared izquierda" o a veces sacaba a la derecha, directamente a la grada.
Sin embargo, el astro de Azkoitia arrastró siempre un gran problema: las manos no le respondían y debía tomarse largas temporadas de descanso para recuperarlas. Como consecuencia de ello no se prodigaba mucho en las canchas, se calcula que jugaba unos 12 partidos al año.
Para hacerse una idea de lo que representaba Atano III en el mundo pelotazale baste el dato de lo que ganaban los pelotaris en 1928: un pelotari normalillo cobraba 90 pesetas por partido, Mondragonés percibía 250 pesetas y el gran Atano III tenía un caché de 6.000 pesetas por partido si éste era por parejas y 7.000 si era mano a mano. Ni que decir tiene que las entradas se agotaban semanas antes de celebrarse los encuentros.
Un desafío importante fue el que tuvo lugar en el trinquete de Bayona ante el fenómeno vascofrancés Harambillet, en él, Atano III se impuso contra pronóstico al rey de la especialidad, demostrando que las horas pasadas jugando a pelota en el arkupe (pórtico) de la iglesia de Azkoitia hicieron su efecto.
Dada la irregularidad con la que se ponía en juego el título manomanista antes de la guerra, Atano III sólo conquistó cuatro txapelas individuales con carácter oficial. Desde 1926, año en que venció a Mondragonés, no puso su reinado en juego hasta 1940, cuando venció por 22-6 a Francisco Larrañaga "Txikito de Iraeta", por cierto primer partido radiado de la pelota (Radio San Sebastián). Dos años después, dejó en cinco tantos a su hermano Atano VII (donde tuvieron que firmar un pacto donde juraron por Dios que iban a luchar en el partido). Precisamente su hermano Felipe Juaristi fue la siguiente víctima en 1944 (22-8), mientras que el lekeitiarra Akarregi fue el último derrotado por Atano III en una final manomanista (22-16). Miguel Gallastegi acabó con la supremacía del fenómeno de Azkoitia en 1948 (22-6), contaba por aquel entonces 48 años de edad.
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