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El Sillón Bol

Agua de Jerez

La estrella de este Sillón Bol del fin de semana fue Sete Gibernau. El catalán pilotando bajo la lluvia fue capaz de mantenerse sobre las dos ruedas a doscientos y pico y ganar en el peligroso circuito de Jerez. Los italianos Max Biaggi y el doctor Rossi sólo pudieron sentirle a través del limpiaparabris de su casco y del vapor de agua que destilaba la rueda de atrás de Sete. 22 pruebas llevaba Valentino sin pisar el podium.

Ahora bien los que se merecen un Gran Premio fueron los miles y miles aficionados que bajo una tremenda tromba de agua soportaron las tres cilindradas. Eso los que pudieron llegar al circuito, porque otros miles de personas tuvieron que mentar a la madres de las autoridades y la organización por falta de previsión y tenerles colapsados entre cuatro y cinco horas en los seis kilómetros que hay desde Jerez. Increíble. Conozco personalmente a una par de conocidos que sufrieron el atasco. Paga 13.000 pesetas para sólo llegar a la carrera de GP, y para colmo lloviendo como cuando no había tranvías.

La otra alegría de la jornada fue el empate del San Antonio en Ciudad Real, que unido al morrazo del Barça en Cangas nos hace soñar con la Champion del balonmano. Se nota que el Portland está en racha.

No como el Madrid que ve como se le escapa la liga a base de cansancio, patadas por detrás y mala suerte. Al Barça le va a pasar como esas etapas en las que acabamos diciendo del segundo, si llega a tener un kilómetro más gana. Mientras tanto disfrutemos de la clase e intuición de Ronaldinho.

Por último ya sabemos que después de Indurain hay vida. Koldo Gil venció en la Vuelta a Castilla y León y da una alegría a la afición navarra. Cosa, por cierto, que no hace Osasuna empeñada en seguir entre la clase media.
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