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El Sillón Bol

La Plaza Marte (Relato): Heriberto

Heriberto sobó una vez más la portada de El País Semanal de diciembre del 97, releyó de nuevo el reportaje sobre Madalena Albright, “no te jode que es checa y se fue a Estados Unidos con 12 años”, puso un poco más de cello en el borde del suplemento y se dirigió a la Plaza Marte. El calor de agosto se pegaba igual que las medusas en la playa de Siboney, por lo que las lomas en Santiago de Cuba había que subirlas despacito.

Heriberto hoy, como ayer, ni anteayer, ni el anterior, iría a trabajar a la fábrica textil, la falta de materia prima era la causa de que la empresa estuviera con bastante menos rendimiento del habitual. Paró a tomar un refresco de guayaba, observó como unos hombres descargaban hielo para una vetusta tienda que era atendida por una vieja que en esos momentos se encendía un puro, “la vieja Mayra y sus puros”, pensó. La saludó con un “hasta luego mi amor”, siguió caminando mientras el sudor le recorría su mulata frente.

Una vez había visto boxear a Félix Savón en directo y pudo comprobar que su ídolo era un fuera de serie, destrozó en el cuadrilátero a su rival dominicano. Heriberto llevaba años siguiéndole por la prensa, radio y televisión y nunca le había defraudado. El resto de la Peña Marte era también fanático de Savón y de Mohamed Alí, por cierto el norteamericano pronto realizaría una visita a los olímpicos cubanos en Cerro Pelado. Era su exclusiva. Hoy la soltaría a sus amigos.

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Lágrimas blancas y negras

En un fin de semana de mucha actividad para el Sillón Bol se han entreverado las decepciones, la muerte en Haití, los fracasos, las sorpresas y alguna alegría como la clasificación para la Olimpiada del equipo masculino de hockey sobre hierba y el tercer puesto de Alonso en Australia.

Sorpresas. Sobretodo el histórico triunfo de Irlanda en Twickenham frente a Inglaterra en el Seis Naciones de rugby, que aparta al quince de la Rosa de la posibilidad de conseguri el Gran Slam. La selección campeona del mundo sucumbió, tras 22 partidos sin perder en Londres, ante el quince del Trébol. La línea de tres cuartos irlandesa dirigida por Brian O’Driscoll trajo por la calle de la amargura a la delantera inglesa.
Menos sorpresa fue la derrota de Escocia en Italia y el triunfo de Francia en Gales, lo que posibilita a los azules hacerse con el Gran Slam, aparte de con el Torneo.

Alegrías. Ver a Valverde ganar en su tierra de Murcia. Si el Kelme lográ la invitación para el Tour puede ser nuestra baza en la Grand Boucle. También nos alegró la clasificación de la selección de Hockey Hierba para Atenas, un deporte que tiene precisamente su momento de gloria en las olimpiadas. Y dentro de las satisfacciones el tercer puesto de Alonso en Melbourne, además de comprobar que tenemos a un deportista arriesgado, ¡menudo adelantamiento por el sembrado a Montoya!, pero al que no hay que darle demasiado empuje mediático porque todavía ha hecho muy poco, y la previsión para este año es la de contemplar muchas carreras el tubo de escape de los Ferrari.

Decepción. Las lesiones de dos cracks galácticos del deporte. El sábado caía Ronaldo con su rotura de fibras en el Sardinero. Un aliciente menos (o más) para el partido contra el Bayern. Por su parte el domingo en el frontón Ogueta de Vitoria en un tropiezo maldito Rubén Beloki se rompía el cúbito. El zaguero navarro arrastra en su desgracia a otro gafado como Aimar Olaizola y no disputarán la final del Parejas. Además, Beloki puede verse abocado a otra gran decepción que sería no jugar el manomanista.

Fracaso. No conseguir ninguna medalla en los mundiales indoor de atletismo nos dejó cara de mosqueo. ¿Qué ha pasado aquí? ¿Cómo han llegado de forma y de ganas nuestros atletas? Parece ser que la peña piensa demasiado en Atenas y a estos mundiales que le den. Sin embargo hay están los records de otros contendientes y las dos atletas mito que han vuelto a quedar campeonas mundiales. Chapeau para Gail Devers en 60 metros lisos y a María Mutola en 800. No me quiero olvidar de Marta Mendia que ha sido de lo mejor de la selección española con ese sexto puesto en salto de altura.

Lágrimas. Por Ricardo Ortega, el corresponsal de Antena 3 muerto en Hatí, que tantos buenos momentos nos ha hecho pasar en los zapings del Sillón Bol, sobretodo cuando con naturalidad y sorpresa nos contó el 11 de Septiembre. Maldito fuego cruzado.

El alarde del realizador

La función del realizador televisivo de retransmisiones deportivas se ha puesto en el disparadero por el caso Roberto Carlos. La UEFA, como ha hecho otras ocasiones (recuérdese el caso de José Ignacio del Celta), ha decidido basarse en las imágenes de televisión para castigar al lateral ofensivo del Real Madrid.
Algunos como denominan ya al realizador como el Quinto árbitro, por la capacidad que tendrá éste, al seleccionar o no diversos lances del juego, de forzar a entrar a los Comites de Competición de oficio.

El realizador es el director de cine de las retransmisiones deportivas, y el gran aliado del sillonbolista. De él depende que disfrutemos de un acontecimiento por televisión.
Los hay clásicos donde el alarde de imágenes queda supeditado a la información, a lo que sucede en un terreno de juego. Es el artista que relega sus posibilidades creativas a narrarnos en imágenes lo verdaderamente importante del evento. Es el realizador agradecido, tipo Jonh Ford, con el que nos divertimos, donde las repeticiones se emiten en tiempos con el balón muerto (que no está en juego) y no hurtan el momento decisivo al espectador. Por ejemplo, ha sido criticado en algunons medios la realización de TVE de la final de la Copa del Rey de baloncesto en Sevilla. Se le achacaba pocas repeticones de tiros y jugadas espectaculares. Para mí fue una realización correcta. Logró transmitir perefectamente la emoción del juego y no se privó al televidente de algún robo de balón decisivo. Otra cosa fue la narración Vim Clorex de Pedro Barthe, tan aséptica que casí podríamos comer en su propia boca, o los comentarios anodinos de Imbroda (cómo echamos de menos a Chichi Creus ) que sólo se limitó a decir “efectivamente, así es”. No aportó nada el melillense.
La mayoría de las retransmisiones de acontecimientos deportivos norteamericanos (NBA, NCAA, NFL…) son espectaculares, con infinitas cámaras, pero nunca jamás te pierdes algo importante que ocurra en las canchas.

Por otro lado está el realizador creativo, el de la escuela Matrix/Lazarov. A este artista, cuantas más cámaras le pongan a su disposición, más boletos tenemos los sillonbolistas de mentar a su madre, porque no contemplaremos el contraataque decisivo o el triple clave en la remontada. Eso sí, acabaremos mareados con tanto picado, contrapicado, travelling y cámara cenital. A estos realizadores les encanta mostrarnos, en primer plano, la gota de sudor descendiendo por la mejilla del autor de la canasta, mientras, el contrario ha sacado de fondo, ha dado un largo pase de beisbol para que el alero finalice la jugada con un mate espectacular. Estos realizadores se marcan solos. Ganarán premios en Montreux, pero al espectador le dejan con las ganas.

El ejemplo de este tipo de realización fue la Final Four del año pasado, la que ganó el Barça en el Sant Jordi. ¡Qué horror! Acabé de la cámara cenital, esa que desde la estratosfera te insinúa cómo se desarrolla la jugada, hasta los mismísimos.

Lo único que pedimos al realizador es que nos cuente correctamente el partido, por ejemplo, el mediático Real Madrid-Bayern, que las repeticiones sean con el balón en la grada o mientras los jugadores escenifican toda su coreografía tras conseguir un gol, y que no digamos “ha sido penalti porque no lo repiten”.

El componente serbio

Dusko Ivanovic es el entrenador que ha conseguido para el Tau Vitoria la Copa del Rey de basket. Ivanovic asume una manera de entender el deporte basado en el equipo, la lucha, la disciplina, el entrenamiento constante y el instinto ganador que dan los serbios. El entrenador balcánico es un chetnik que devora títulos como sus antecesores ustachis croatas.

El componenente serbio es un valor añadido para cualquier equipo. Da igual que Yugoslavia se desmembre, Serbia seguirá en la élite. Ahí están sus títulos en baloncesto, balonmano o waterporlo. Ya lo decía el dálmata Aleksander Petrovic, el hermano de Drazen, los serbios luchan por su equipo y los croatas (él es croata) están más pendientes del lucimiento personal y los focos. Esa manera yugoslava de entender el deporte como lo hacía Petrovic en la Cibona, Jugoplastika o Real Madrid se diluyó en las diversas repúblicas balcánicas. Sólo los serbios mantienen el instinto killer.

Algo parecido le sucede al Baskonia, que ha visto como alguno de sus mejores jugadores abandonan la nave vitoriana. Se fueron Garbajosa, por cierto MVP y campeón de la Copa de Italia con el Benetton, Tomasevic (el único serbio mingafría), Oberto y el gran Elmer Bennet, sin embargo el Tau con una gran mentalidad de equipo es capaz de llevarse la Copa y ser un lider fuerte en la ACB.

Aparte de Ivanovic el mérito de este equipo de excelente gestión mercadotécnica (hasta tiene una bolera llena los fines de semana) hay que mencionar al verdadero MVP de la Copa, Luis Scola, un pibe de 23 años que se ha ido comiendo a todos los que le echaban encima, no olvidemos a Nocioni, otro argentino polivalente capaz de coger un rebote y subir el balón en veloz contraataque, a Macijauskas, que no ha brillado tanto en la Copa pero que es más rápido disparando que Billy el Niño, a Calderón, un base preclaro y al resto del conjunto baskonista que han demostrado que actualmente son los mejores.

El Joventut tuvo su chance en la final pero el instinto killer del Tau les dejó con la admiración del público y el trofeo MVP para Rudy Fernández. Un niño de 18 años que ha encandilado al espectador y a los periodistas, que por eso le votaron como el mejor de la Copa. Del joven Rudy ha sido la mejor jugada en ataque de la competición con ese ally hoop culminado con un mate de espaldas. Impresionante. Frescura y desparpajo para nuestro basket, pero no el MVP que fue Luis Scola.

Centenario de Atano III, el gran fenómeno de la pelota

El pasado sábado 21 de febrero se celebró el centenario del nacimiento de Mariano Juaristi, Atano III. Nacido en Azkoitia en 1904 murió el 12 de enero de 2001, a punto de cumplir 97 años. Atano III ha sido para algunos el pelotari más importante que ha dado el deporte de la pelota vasca. Dominó esta disciplina durante 22 años, hasta que el eibarrés Miguel Gallastegi le ganó la txapela manomanista en 1948.

Jugó su primer partido con 16 años en el frontón de Azkoitia y pronto su fama traspasó los lindes de la villa de los Caballeritos. Atano III era un pelotari menudo, frágil, de pequeñas y delicadas manos. Algunos, un poco más desalmados, le definían como un alfeñique que jugaba con txapela por tener una enfermedad de alopecia.

Se convirtió en el mejor pelotari de su época tras ganar en 1926 a Juan Bautista Azkarate, el coloso Mondragonés -un pelotari dotado de una de las más increíbles pegadas de la historia de la pelota a mano-, con él mantuvo épicos enfrentamientos que hicieron llenar todos los frontones donde concurrieron. Los aficionados o pelotaris de la época han coincidido en señalar que Atano III revolucionó la pelota a mano.

Su juego estaba lleno de habilidad y contaba para ello con unos excepcionales reflejos, buena vista, flexibilidad, mano suelta y excelente zurda. Su saque era venenoso "la dejaba muerta en la pared izquierda" o a veces sacaba a la derecha, directamente a la grada.

Sin embargo, el astro de Azkoitia arrastró siempre un gran problema: las manos no le respondían y debía tomarse largas temporadas de descanso para recuperarlas. Como consecuencia de ello no se prodigaba mucho en las canchas, se calcula que jugaba unos 12 partidos al año.

Para hacerse una idea de lo que representaba Atano III en el mundo pelotazale baste el dato de lo que ganaban los pelotaris en 1928: un pelotari normalillo cobraba 90 pesetas por partido, Mondragonés percibía 250 pesetas y el gran Atano III tenía un caché de 6.000 pesetas por partido si éste era por parejas y 7.000 si era mano a mano. Ni que decir tiene que las entradas se agotaban semanas antes de celebrarse los encuentros.

Un desafío importante fue el que tuvo lugar en el trinquete de Bayona ante el fenómeno vascofrancés Harambillet, en él, Atano III se impuso contra pronóstico al rey de la especialidad, demostrando que las horas pasadas jugando a pelota en el arkupe (pórtico) de la iglesia de Azkoitia hicieron su efecto.

Dada la irregularidad con la que se ponía en juego el título manomanista antes de la guerra, Atano III sólo conquistó cuatro txapelas individuales con carácter oficial. Desde 1926, año en que venció a Mondragonés, no puso su reinado en juego hasta 1940, cuando venció por 22-6 a Francisco Larrañaga "Txikito de Iraeta", por cierto primer partido radiado de la pelota (Radio San Sebastián). Dos años después, dejó en cinco tantos a su hermano Atano VII (donde tuvieron que firmar un pacto donde juraron por Dios que iban a luchar en el partido). Precisamente su hermano Felipe Juaristi fue la siguiente víctima en 1944 (22-8), mientras que el lekeitiarra Akarregi fue el último derrotado por Atano III en una final manomanista (22-16). Miguel Gallastegi acabó con la supremacía del fenómeno de Azkoitia en 1948 (22-6), contaba por aquel entonces 48 años de edad.

El aroma de la Rosa

Un año más los fines de semana televisivos recuperan gracias al Seis Naciones de Rugby el sabor de lo tradicional y el verdadero espíritu deportivo. Los aromas de la Rosa, el Cardo, el Trébol… traspasan la pequeña pantalla. Los añejos himnos y melodías con sabor a turba, malta, carbón, gintonic, parmesano y gateau basque impregnan las gradas de los míticos estadios donde se disputa el Torneo. Oír uno de esos himnos en la cancha: el Good Save the Queen, la Marsellesa, la Canción del Soldado irlandesa, la Tierra de mis Padres galesa o la popular Flor de Escocia es algo inenarrable.

El primer partido del Torneo tuvo lugar en 1882 cuando eran sólo cuatro las naciones que lo disputaron -Francia fue invitada en 1910- y se celebró en Saint Helens, Swansea (Gales) entre los anfitriones e Inglaterra. Anteriormente en 1823 en la ciudad inglesa de Rugby el futbolista Williams Web Ellis había cogido el balón del suelo echando a correr inventando este "deporte de truhanes jugado por caballeros".

Esta edición Inglaterra, actual campeona del mundo, está confirmando su condición de favorita (ya ha ganado en Murrayfield a Escocia y en Twickenhan a Italia) y su objetivo es obtener el Gran Slam (ganar a las otras selecciones). Para ello deberá derrotar a Francia en Saint Denis en la última jornada el 27 de marzo.
Francia con un juego efectivo de la segunda línea y buscando la personalidad de antaño –acuérdense del rugby champán de los 80 con los míticos Serge Blanco, Sella, Bebizier…– también lleva dos victorias (Irlanda e Italia en Paris).
Irlanda con el espíritu ganador recuperado en el pasado Mundial acarrea una victoria sobre Galés y una derrota frente a Francia.
Galés ganó la primera jornada a Escocia y perdió la segunda contra el XV del Trebol. No hay que olvidar que el rugby en el País de Gales es algo más que un deporte, es un estilo de vida.
Escocia lleva sendas derrotas frente a Irlanda en Dublín en la Calcuta Cup en Edimburgo ante su eterno enemigo, el XV de la Rosa. Malos tiempos para los jacobitas.
Italia estrena camiseta de diseño y huele a Cuchara de Madera.

Aunque sea una vez al año el rugby vuelve a nuestros corazones y bien que lo agradecemos, ya que esta forma de entender el deporte es única, noble, sin aspavientos, sin celebraciones horteras tras un ensayo (a lo más que llegan es a un golpe en la espalda, escupir en el suelo y volver a defender) con deportividad, con respeto a los árbitros, una fiesta en la mezclada grada (donde no falta la música sanferminera en los partidos de Francia), en fin, un ejemplo para tanto futbolero suelto.

Un par de tibias y una calavera

Marco Pantani se ha despedido de esta última etapa vital rodeado de antidepresivos, con el torso desnudo, en una triste habitación de un hotel de Rímini. El corazón que le hizo grande en 1994 en las rampas del Mortirolo le ha dicho hasta aquí hemos llegado. ¡Ciao Pirata!

Con par de de piernas y una calavera envuelta en un pañuelo corsario Marco Pantani asombró a los aficionados con su ciclismo salvaje y espectacular. Sus ascensiones eran abordajes a los buques insignias del pelotón. Cuando el pirata se colocaba el cuchilllo entre los dientes temblaban los Ulrich, Armstrong e Indurain. El elefantino fue nuestro ídolo en las cumbres dolomíticas, alpinas y pirenaicas.

El empalagoso día de San Valentín Pantani encontró la muerte frente al mar Adriático. Federico Fellini nació a unos metros de donde el ciclista falleció. Rímini se habia instalado entre nosotros gracias a su película Amarcord como un lugar de excesos, donde la estanquera ahogaba con sus tremendas tetas al adolescente ansioso de sexo y donde la monja enana disfrutaba de las excursiones dominicales bajo la canícula italiana. Y precisamente ha sido en esta ciudad, hoy superturística, donde Marco ha cometido su último exceso. Pobre hombre.

Esta muerte de un ciclista nos ha traido a la memoria la del Chava Jiménez con la que cerramos la temporada de las dos ruedas. Hoy la abrimos con esta desgracia. Pantani tuvo sus momentos de dolce vita y de exitosas singladuras en las que encontró la isla del tesoro, hasta que un fatídico día de 1999 le expulsaron por doping del Giro. Nunca superó este mazazo. Bajó del cielo al infierno de Dante en cuestón de segundos, más rápido que cuando descendió el Galibier en el 98, el año de su doblete.

Hoy guardamos luto por un escalador legendario con el que disfrutamos en las cunetas del Pordoi y la Marmolada. Hoy lloramos a un pirato cojo con cara de malo. ¡Sabina dédicale esa canción! Hoy nos reponemos al duro golpe de la desaparición de un deportista de nuestra generación. Mañana diremos adiós a un chaval de 34 años sobre el que caerá la tierra eterna sepultando para siempre un par de tibias y una calavera.

Hielo de Loeb

El francés Sebastien Loeb con Citröen Xsara ha sido el primer piloto no nórdico en vencer en el Rally de Suecia. Esta emblemática prueba es la única que se celebra intégramente sobre nieve, y hasta ahora era coto cerrado de los escandinavos con 52 victorias consecutivas. Es previsible que esto cause la misma conmoción entre suecos y fineses que cuando un holandés ganó la medalla de oro de judo en los Juegos Olímpicos de Tokio, allá por el 64 y con el Monte Fuji de testigo.

El caso es que el Rally de Suecia es una carrera que gusta a los pilotos ya que se recorren pistas onduladas por entre los abetos y los lagos de la región de Värmaland, con temperaturas que pueden llegar a –30º. Manejar estos coches de competición equipados con ruedas estrechas con clavos (unos 360 por neumático) gusta mucho a Loeb, Gronholm o Carlos Sainz. En la prueba se utiliza con mucha habilidad el acelerador y se desliza constantemente controlando el derrapaje. Pura delicia.

El madrileño ha quedado varias veces segundo y tercero en Suecia. Esta vez, tras su habitual trompo, ha finalizado quinto sumando cuatro valiosos puntos para la general del Mundial. Antes en el glamuroso Rally de Montecarlo, donde por cierto también ganó el garçon Sebastien, una placa de hielo en la ruta de los acantilados de los Alpes Marítimos le dejó fuera con la cara de poker.

Loeb, que cumplirá 30 años el próximo día 26 de febrero, ha sido el encargado de finiquitar la leyenda del Rally de Suecia. Y lo ha hecho con autoridad. Esta es la sexta victoria del alsaciano, la primera que no es sobre asfalto.
No sabemos si entre los espectadores estaba el perpiscaz inspector de la policia sueca Kurt Wallander, analizando el caso del asesino sin rostro de la Universidad de Karlstad, y de paso contemplando como el mito del pilotaje nórdico sobre nieve se derrumbaba, como le sucede al del bienestar sueco que tan bién describe el genial Henning Mankell en sus exitosas novelas.

La siguiente prueba del mundial es el Corona Rally de México y será sobre tierra. Veremos si las joyas coloniales del estado de Guanajuato se impregnan de la fragancia hielo de Loeb.

Massachussets Bai

Los abertzales de New England ganaron la Super Bowl a falta de cuatro segundos a los Panthers de Carolina. El pateador de los Patriots Adam Vinatieri consiguió el field gol definitivo e inundó de alegría las calles de Massachussets. El quaterback Tom Brady (Mejor Jugador del Partido) y el tal Vinatieri dos estupidos hombres blancos, que diría Michael Moore –el Medem USA–, llevaron a su equipo a su segunda Super Bowl en tres años.

No podía ser de otra manera, y en una temporada, donde el fervor patriótico norteamericano se desarbolará con las elecciones presidenciales, el ganador del Goya de su deporte nacional ha sido El Patriota de Mel Gibson, era el destino, y unas Panteras de pata negra que llegaban al Reliant Stadium texano sin el marchamo de favoritas no han podido cambiarlo.
El fútbol americano es un deporte difícil de entender para los europeos, se para mucho el partido, hay infinidad de jugadores, numerosos especialistas, abrumadoras denominaciones en inglés…y dura cuatro horas. Eso sí, es muy espectacular y conociendo un poco las reglas hasta se llega a enganchar uno. Otra cosa es que el espectador poco iniciado se quede por el camino ante tanto aluvión de runinng backs, quarterbacks, famble, turnovers, kick off, touchdown, etc.

El Super Tazón, como le llaman los latinos, comenzó con el himno norteamericano cantado por la preciosa Beyonce. Para entonces Houston ya había sido tomada por la Guardia Nacional y se había cancelado el espacio aéreo en previsión de atentados. Lo que no se previó fue que en el descanso Janet Jackson nos enseñara un pecho durante una décima de segundo, que es lo que tardó la CBS en dar un plano general del estadio ante tal invasión de pornografía.

Pese al shock de verle una teta a la hermana de Michael Jackson, otro estupido hombre blanco, llegamos a los momentos finales con empate a 29, pero faltando 9 segundos para la conclusión saltó a la cancha el kicker Vinatieri y pateó el balón oval entre los tres palos, consiguiendo un field gol que dio la victoria a los abertzales de Massachusets Bai. Toda una premonición para el futurible candidato demócrata Jonh Kerry, senador de ese estado. God bless America!

El Hijo de María

El percherón, en un día de perros, ganó en el hipódromo de Lasarte. El musculoso atleta etíope Gebre Gebremariam se impuso, en el sprint a dos, al subcampeón mundial el keniata Patrick Ivuti. Antes, el joven de 19 años, cumplidos en diciembre, había dejado su zapatilla perdida por el camino. Esto le supuso, al Hijo de María (eso quiere decir su apellido) quedarse descolgado junto a los white man, para a continuación iniciar una dura remontada, ya que por delante su rivales africanos zapateaban sin contemplaciones. Este copto, biznieto del Negus, aumentó inhumanmente su zancada, les dio caza y batió a Ivuti un poco antes de la meta.

El cross de mayor solera y tradición, el de San Sebastián, presentó en sociedad a un futuro fuera de serie del atletismo largo. Algunos dicen que Gebremariam puede ser el primero en bajar de las dos horas en el maratón, eso sí, dentro de doce años. Largo me lo fiáis.
Las pruebas de cross se desarrollan en la matinal de un clásico domingo de invierno. Después de salir de misa, de preparar la tortilla de patatas y conectar el video para verse luego en casa, el público se agolpa en el recorrido para aplaudir a los morenos y esperar que pase algún atleta blanco.

Últimamente en nuestro país han proliferado estas pruebas (Fuensalida, Venta de Baños, Haro, etc.) pero hay algunas que tienen un aroma especial. Es el caso del Memorial Muguerza de Elgoibar, de Amorebieta y, cómo no, de Lasarte. Un lugar mítico donde han dejado su impronta los también etíopes Mamo Wolde, Abebe Bikila, Gebreselasie, o el león de Becerril, Mariano Haro y el checo Emil Zatopek, a este último le decían la locomotora humana. Se retiró, precisamente en Lasarte, con 36 años, antes, en las Olimpiadas de Helsinki quedó campeón en 5.000, 10.000 y maratón, ahí es nada.

El paddock de Lasarte, sin embargo, no ha contemplado todavía el correr gracil y demoledor del actual número uno de la especialidad. Se trata de Kenenisa Bekele, el campeón del mundo de cross largo y corto, y de 10.000 metros en París. A este zagal, también etíope, de 21 años lo vimos la semana pasada arrasar en el cross de Itálica. Una maravilla. En las ruinas romanas de Sevilla se monta todos los años una prueba de nivel mundial. Sin embargo no transmite el perfume clásico del lodo, la hierba y la trikitrixa de Lasarte. Pero si hasta luce el sol y hay temperaturas primaverales. Con Itálica me pasa como con los torneos de golf desde Dubai, no me llenan aunque estén todas las figuras mundiales, les falta el salitre del Mar del Norte, la malta escocesa y el veterano Mac Allister tocando al viento la gaita en Sant Andrews.

Los muñones de Sierra Leona

Y Nani ganó el Dakar. El año que viene el rally se llamará, por tanto, Roma-Dakar. Bien que se lo merecía el nano tras sus múltiples abandonos y caídas en ediciones anteriores. Por cierto, menudo pollo montaron sus paisanos de Folgueroles para celebrar el triunfo del piloto catalán. Hubo de todo: tracas, senyeras/fashion de Esquerra, barretinas, porrones de vino y cura párroco tocando las campanas de la iglesia, menuda estampa que contemplamos en la comarca de Osona, parecía escrita por el gran poeta local Jacinto Verdaguer o la interpretación M7 Catalonia de Els Joglars.

Nani Roma no sólo tuvo en vilo a su familia y paisanos, sino que todos nosotros comenzamos el domingo rezando a la Virgen de Montserrat para que no le pasara nada los 27 últimos kilómetros que le llevaban al Lago Rosa y a la ducha de champán. ¡Señor mío que cantidad de sabroso espumoso gabacho se echó por la cabeza el muchacho!

La euforia y los aplausos de los aficionados europeos y senegales en Dakar contrastan brutalmente con otros africanos, que simplemente no pueden aplaudir porque les faltan los brazos. Los vimos en otro magistral reportaje de Vicente Romero en el Informe Semanal del sábado, en el zaping donde Jorquera salvaba de la goleada al Barça de Amsterdam, en el debú Davids Visionlab.
Cientos de kilómetros más al sur de Dakar, en Sierra Leona, contemplamos en un campamento de mutilados la barbarie que cometió la guerrilla narcotizada sobre 6.000 personas, a los que seccionaron sus extremidades a base de machetazos. Espeluznante. Han sido dos imágenes contrapuestas desde el África Subsahariana, por un lado brazos que recogen los trofeos de la victoria en Senegal en un hotel de lujo y, por el otro, muñones que abrazan desamparados a un misionero italiano, el único que les consuela en Freetown de la derrota humana.

Ya en el primerísimo mundo se disputaron las finales de Conferencia de fútbol americano. Ganaron los Patriots de Nueva Inglaterra y los Panthers de Carolina que disputarán la Super Bowl el próximo 1 de febrero en Houston, Texas.
Estos equipos ya han vencido sus caucus y primarias particulares y se jugarán la gran final del deporte americano en el estado de la Estrella Solitaria. No faltarán los Bush en año electoral, para celebrarlo previamente tostarán a algún reo naranja del corredor de la muerte.
Reconozco que a fuerza de escuchar atentamente a Guillermo Gómez y Andrea Zanoni en Sportmania sigo decentemente la marcha de los partidos de fútbol americano. Eso sí, ya cuando analizan cuestiones tácticas o jugadas de los equipos especiales me encuentro igual de desorientado que frente al silabario chipriota.

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Centauros del desierto, reyes de las dunas

Este año el Rally París-Dakar me está enganchando. Es una pena que se hayan suspendido las dos etapas del fin de semana por no poderse garantizar la seguridad de toda la macro caravana que cruza el desierto hacía el Lago Rosa de Dakar.
Las espectaculares imágenes de las KTM dando brincos de duna a duna, nos hacen valorar el desgaste físico de estos centauros del desierto que suelen llegar a meta con los riñones al Jerez.
Este año Nani Roma parece predestinado a sorber las mieles del triunfo. Esperemos que el gafe sainzciano que persigue al piloto catalán no le haga topar con un oso hormiguero que le pinche la rueda, o que la fatídica hierba de camello no se le atragante a su burra mecánica y ésta salte por los aires como los acróbatas del Circo Nacional Chino.
En coches los Mitsubshis mandan con el francés Peterhansel como dominador de la particular mecánica sahariana y del bendito GPS, que cual estrella de oriente coloca a los pilotos en el buen sentido de la marcha. Porque hay que ver cómo andan de perdidos el día que no pueden usar los sistemas de navegación. Unos iban para arriba, otros para abajo y todos con gesto incrédulo al ver a sus colegas en sentido contrario al suyo. Los tuareg flipaban bajo la esperpéntica sombra de los boabs ante la ineptitud de los chóferes de estas caravana del siglo XXI.
Este año gracias al resumen de la 2 estamos contemplando verdaderas historias de supervivencia en el desierto, además de un curso rápido de CEAC de mecánica del motor. La variedad climática de esta parte de África con frío, calor y tormentas de arena contribuye al aumento de la épica de la legendaria prueba que lleva disputándose 26 años, ¡coño cómo pasa el tiempo!
Los personajes que pululan por el Dakar son de lo más pintorescos, hay veteranos del desierto a los que hay que apodar el Africano, como a Escipión, hay profesionales del motor que son los que dan el verdadero espectáculo deportivo cuando abren gas y envuelven su prototipo en polvo del desierto, hay amateurs que le echan ganas y dosis de valentía que apenas duermen entre etapa y etapa…y está el piloto más joven, un chaval maño, que se esconde para no tomar la salida y que ha manifestado que estaba en el rally por su padre. Me imagino la brasa del progenitor para ver a su retoño dando saltos por Mauritania y contarlo luego en cualquier bar del Tubo. Sin embargo echamos en falta en el Dakar algo de glamour, para el año que viene tengo una sugerencia, que participe Victoria Beckham, dada su habilidad con la palanca de cambios, eso sí, en Mitsubishi Pajero y bajo el patrocinio de Correos.

Año Nuevo: como siempre, valses y saltos de trampolín

Bueno, ya estamos de vuelta en el Sillónbol en este nuevo año 2004. La Navidad también tiene sus tradiciones deportivas, antaño el Torneo de Navidad de baloncesto del Real Madrid era cita obligada mientras se doraban los langostinos a la plancha, o abrías ese crianza regalo del representante de máquina/herramienta. Ahora ese torneo está descafeinado y ya no vemos en la televisión aquellos equipos de la Universidad de North Carolina con el mítico entrenador Dean Smith o la URSS de Valters, Lopatov y Tikonenko.

También tenemos el París-Dakar con sus temibles dunas, tuareg, mitsubichis pajeros, Nani Roma cayéndose y el Lago Rosa de la capital senegalesa. Este año veremos a la primera camionera española tragando arena y copas de solysombra, y no veremos (no le han dado la licencia internacional) a la chica de Correos con su vespa repartiendo certificados de autodeterminación para el Frente Polisario.

Sin embargo hay una retransmisión deportiva que durante la Navidad vuelve año tras año, como el turrón, la burbuja dorada, las uvas de Ramón García, el discurso real y el especial Nochevieja de José Luis Moreno. Se trata de los saltos de esquí del uno de enero desde la población alemana de Garmisch-Partenkirchen en los Alpes bávaros. Desde que tengo uso de razón televisiva recuerdo a los valientes saltadores deslizándose por el impresionante trampolín y lanzándose al vacío blanco. Lo suelen echar al mediodía y en las casas la tele se enciende para acompañar el deslizar de los esquís por el trampolín con las luces intermitentes del árbol de Navidad. Al fondo los comentarios de Paco Grande desgranan un rosario de nombres nórdicos, alemanes y japoneses desconocidos para el gran público.

Justo antes de los saltos de esquí pasan por la pequeña pantalla el también tradicional Concierto de Año Nuevo desde Viena, con su Danubio Azul, ¡qué bonito! y la Marcha Rutzedsky palmeado por el estirado, y nada resacoso, público vienés. Este año el concierto ha estado dirigido por Ricardo Muti. El excelso director italiano hizo las delicias del público con su melena estilo Hugh Grant al viento y marcando el ritmo de la Filarmónica de Viena de manera memorable.
Pero volvamos a los saltos de esquí de los famosos Cuatro Trampolines. En esta edición, hemos sentido, con la cámara subjetiva de un saltador, el canguele que debe entrar cuando vuelas por encima de la cabeza de miles de estoicos germanos, que bajo cero asisten a esta tradición deportiva. Estas variaciones en la retransmisión hacen que no pensemos que es la misma del año pasado, aunque yo mantengo una teoría que le ahorraría dinero a TVE, y es que si retransmiten los saltos de esquí de
ediciones pasadas el 90% de los televidentes no nos enteraríamos. Eso sí, no dejaríamos de verlo, o de tenerlo encendido, como el Belén, porque la tradición es la tradición.

Pelota, puro espectáculo televisivo

La última final de pelota, la del Cuatro y Medio entre Nagore y Titín III, ha obtenido oficialmente 314.000 espectadores de audiencia. Todo un éxito si tenemos en cuenta que estas personas sólo han seguido la final por Euskal Telebista en el País Vasco, Navarra y La Rioja. A estos espectadores habría que sumar los de zonas de influencia de ETB en Burgos (capital y Miranda de Ebro) y Cantabria (Castro y Laredo). Con estos últimos podríamos decir que el acontecimiento deportivo, en el que el navarro Jorge Nagore se proclamó campeón (22-15), fue seguido por unas 350.000 personas ¿Qué hubiera ocurrido si el partido se televisa para toda España? Sobre todo en lugares de Castilla y León, Madrid, Valencia (donde ultimamente se ven enfrentamientos entre las modalidades vasca y valenciana), Almería, etc.
Si comparamos estas cifras con la media de un partido, por ejemplo, de fútbol sala (425.000) o balonmano ASOBAl (460.000) que se retransmiten para todo España, llegamos a la conclusión de que la pelota sólo en cinco provincia tiene un 18% menos de audiencia que el fútbol sala en 52 provincias. Está claro ¿no? Desde aquí animo a las cadenas, sobre todo TVE1 que da pelota los sábados de manera restringida, a que programen asiduamente un deporte con un portencial enorme. Pregunten cuánta gente juega a pala, frontenis, mano, etc. en los miles de frontones que hay en la mayoría de pueblos de España.

Premios SillonBol: Los que más nos han hecho distrutar en 2003

A modo de resumen del año en el Sillón Bol de hoy vamos a otorgar los premios a lo que consideramos como lo mejor del 2003.

-Mejor Deportista Internacional que más nos ha hecho disfrutar por la TV:
Jonny Wilkinson, medio apertura de la selección inglesa de rugby, campeona del Mundo en Australia. Un muchahco imberbe, ambidiestro, capaz el solito de ganar un mundial en los últimos instantes con un drop.

-La Mejor Deportista Internacional que más nos ha hecho disfrutar por la TV:
María Mutola, atleta mozambiqueña, campeona del Mundo en París en 800 metros y lider de la Liga de Oro del 2003 donde venció en todas las pruebas que disputó.

-El Deportista español que más nos ha hecho disfrutar en 2003:
Juanito Oiarzabal, sus veinte ochomiles conseguidos este año y sus ganas de seguir subiendo montañas hacen de Juanito un ser excepcional y cercano.

-La Deportista española que más nos ha hecho disfrutar en 2003:
Joane Somarriba, campeona del mundo de ciclismo en la modalidad de Contrarreloj y ganadora del Tour de Francia. Una tía que derrocha ganas y fuerza de voluntadad.

-Equipo masculino español que más nos ha hecho disfrutar por la TV:
El FC Barcelona de Baloncesto, ganador este año de la Triple Corona: Liga ACB, Copa del Rey y Euroliga. ¿Hay quíén de más?

-Equipo femenino español que más nos ha hecho disfrutar por la TV;
Selección Española Femenina de Baloncesto. Medalla de Bronce del Europeo de Grecia y clasificadas por primera vez para una Olimpiada, sino tenemos en cuenta Barcelona 92, donde estaban clasificadas de oficio.

-Mejor retransmisión deportiva de TV
La Super Bowl de San Diego entre los Tampa Bay Bucaners y los Raiders de Oakland. Puro espectáculo televisivo norteamericano a cargo de la CBS.

-Mejor narrador deportivo de TV
Luis Miguel López. La voz del Balonmano. Siempre correcto y con una dosis adecuada de emoción y pasión en todos los partidos. Un gran profesional.

-Mejor comentarista deportivo de TV
Antoni Daimiel, el alter ego de Andrés Montes. Sabe mucho de la NBA, tanto de equipos como de jugadores. Su información la suelta en píldoras jugosas a lo largo de la retransmisión.

-Mejor periodista deportivo de Radio
Juan Manuel Gozalo de Radio Nacional, sólo sea porque le llevo escuchando, por lo menos, 20 años a la misma hora. El mejor compañero que conozco para, a la vez, preparar la cena y enterarte de todo lo ocurrido en el ámbito deportivo.

-Mejor columnista deportivo de Prensa
Roberto Palomar de Marca, sus columnas, por lo general no tienen desperdicio. Son originales y muchas veces trangresoras.

-Mejor web de Deportes
ESPN Deportes. Es la página del canal televisivo especializado en deportes. Está en castellano y es una gran fuente de información sobre deportes que no encuentras en otras webs.

- Momento de mayor decepción en el Sillón Bol
La caída de Joseba Beloki en el Tour. Nos dejos mudos escuchando los lamentos del ciclista en la cuneta.

-Momento de Mayor alegría en el Sillón Bol
El triunfo del vizcaino Igor Astarloa en el mundial de ciclismo en Hamilton (Canadá). Abandoné el sillón para ver los últimos kilómetros de pie dando gritos de ánimo.

Juanito Oiarzabal, la aventura recompensada

Juanito Oiarzabal recibió el pasado 13 de diciembre un homenaje en su Vitoria natal. Junto al himalayista alavés estuvieron muchos de los que han coronado también los 14 ochomiles. Oiarzabal ha conquistado 20 cumbres de más de 8.000 metros y parece que no va a parar. El año que viene tiene previsto dar la chapa, como dice él, en el Chou You y en el temible K2 (se cumple el 50º de su primera ascensión), antes realizará una travesía por el desierto Libio, ¡pobre Gadafi! Juanito es un personaje campechano que utiliza la socarronería pescatera para narrar sus congeladoras aventuras en las cumbres premonzónicas. La falta de oxigeno de las alturas y el aire leve del Tibet no le han mermado gracia y proximidad.

Las caries de Sadam y el killer de Medellín

Roberto Abbondanzieri es el nombre del portero de Boca Juniors que paró dos decisivos penaltis al Milán, y que dio el triunfo a los porteños en la final de la Intercontinental.
Fue una gran decepción no poder ver aquí el partido por televisión, de hecho los informativos no han mostrado ni imágenes de los goles. Sin embargo les cuento a nuestros queridos internautas, que el arquero de Boca atajó en la prórroga una clara ocasión de gol de Sevchenko , para más tarde en la tanda de penaltis convertirse en el héroe xeneizé, tras pararle primero a Pirlo la pena máxima y después quedarse quieto ante el previsible desastre de Costacurta, que cumpliendo el guión pateó más la tierra que al balón. De hecho el surco todavía se contempla en el estadio Yokohama de Tokio.
Las banderas auriazules tiñeron Buenos Aires y los hinchas de las barras (a estos si los vimos por la pequeña pantalla) mentaban a los gallinas de River. Es curioso que los de la Bombonera festejen más el tocarles los cataplines a los Millonarios que su gran victoria mundial.
Aquí en Europa, como dicen los sudamericanos, a la Intercontinental no se le da importancia, porque generalmente sus equipos la pierden.

La verdad es que este fin de semana las imágenes deportivas han quedado eclipsadas por el "Lo tenemos", referido a Sadam Hussein, al quien el médico le contaba los piojos en un alarde de reality show de las cadenas norteamericanas. Así que el deporte ha quedado en segundo plano.
Pero no podemos olvidar la magnífica clasificación de la selección femenina de balonmano para Atenas. Las chicas, al igual que las de baloncesto, han demostrado que con fe en la victoria se puede derrotar hasta a unas subcampeonas del mundo como Noruega. El campeonato, por cierto, lo han ganado las francesas tras vencer a Hungría por 32-29 en la prórroga y ante miles de seguidores cabizbajos que se desplazaron hasta Zagreb para animar a las magiares.
También ha sido noticia positiva la medalla de plata de Juan Carlos de la Ossa y del equipo español en el europeo de cross celebrado en la campiña escocesa de Edimburgo . Fue una pena que el combinado estatal no consiguiera el oro, pero es que en la última vuelta el magrebí de Orio Kamel Ziani se hundió y fue sobrepasado por los franceses, con un cuarteto totalmente marroquí. Ya se ve como el efecto Paso del Estrecho deja su impronta en el atletismo.

Por último, de este fin de semana inundado por las caries y las barbas bíblicas de Sadam destacaría la excepcional entrevista a un sicario colombiano en Tele 5 que le hizo Jon Sistiaga (sí, el mismo de la guerra de Irak que le ha pillado en el otro lugar del mundo la detención del Tigre de Tikrit). Contemplamos atónitos como el asesino narraba con tranquilidad aterradora de qué manera se había cepillado, positivos les llaman allá, a 30 personas por la espalda en Medellín. Pues bien, el esbirro durante toda la entrevista llevaba puesta una camiseta del Real Madrid de las nuevas. ¿Se imaginan al fichaje en la grada del Bernabéu con los Ultra Sur silbando con el cañón de la pistola? Eso si es un killer y no Ronaldo rodeado de niños pobres.

Delibasic, el hombre tranquilo del basket balcánico

Delibasic, el hombre tranquilo del basket balcánico

El pasado 8 de diciembre se cumplieron dos años del fallecimiento de Mirza Delibasic, uno de los mejores jugadores de baloncesto que hemos visto en las canchas. Jugó en el Real Madrid y ahora que vuelven las emisiones de basket televisado en abierto no está de más recordar a uno de los jugadores emblemáticos que ha pasado por el baloncesto español.
Mirza Delibasic, durante el final de la década de los setenta y comienzos de los ochenta, fue para los que disfrutamos entonces del baloncesto uno de los jugadores más elegantes, más efectivo (las metía todas), menos estridente y mejor pasador que hayamos visto nunca.
Delibasic quedó campeón de la Copa de Europa con el Bosna de Sarajevo y campeón del mundo, olímpico y de Europa con una Yugoslavia de ensueño. Mirza jugaba de alero, llegaba a los 30 puntos con facilidad -y eso que la canasta triple no existía- y metía pases al poste bajo que no se han vuelto a ver en las canchas.
Por aquella época sólo contemplábamos un partido a la semana por televisión, siendo una fiesta cada uno de ellos. Los jugadores se colaban en el salón de casa como si fueran de la familia. Eran los duelos inteligentes entre Corbalán y Pier Luigi Marzorati (bases); las posiciones ganadas titánicamente debajo del tablero por Rullán o el eterno Meneghin (pivots); los misiles israelíes de Miki Berkovitch, la infalibilidad de Walter Serzbiak, el momento clave de Epi o la finta en el poste bajo de Chicho Sibilio; eran los tiempos muertos de las incipientes canas de Lolo Sainz y las veteranas del zorro Gomelsky. O fue aquel salto a la grada en la Ciudad Deportiva del macabeo Williams en busca del forofo que le había lanzado una moneda, la dejó vacía en un santiamén. Héctor Quiroga -desaparecido y añorado comentarista- no salía de su asombro.
La NBA y los Dream Teams no existían para nosotros. Nos conformábamos con alguna visita de la Universidad de North Carolina de Dean Smith al tradicional Torneo de Navidad del Real Madrid, o con algún vetusto celuloide, que nos conseguía el jesuita Juanjo Moreno, con los ganchos -después serían skye hook- de Lew Alcindor -después sería Kareen Abdul Jabbar- en la UCLA de Wooden.
Vi a Mirza Delibasic en el Eurobasket 89 de Zagreb. Estaba en la capital croata de comentarista para la Televisión yugoslava. Todavía recuerdo ese campeonato conseguido por Danilovic, Divac, los Petrovic, etc. frente a la Grecia clásica de Yacnakis y del pop art de Gallis, y recuerdo a más de catorce mil croatas gritando enfervorizados ¡¡¡Yu-gos-la-via!!! ¡¡¡Yu-gos-la-via!!!. Unos meses después llegaría el desastre, el dolor, la guerra entre ex-hermanos y el sufrimiento.
Entonces nos enteramos que Kukoc era croata, que el grandioso Kresimir Chosic era serbio, y que Mirza Delibasic era bosnio musulmán.
Este homenaje de hoy a Delibasic nos sirve para acercarnos levemente a unos años donde el baloncesto era adolescente y mágico. Unos años en los que conocíamos y soñábamos con jugadores de amplia huella. Luego llegaría la NBA, la ACB, la EBA, la LEB, la ULEB, los tremendos partidos diarios de la Copa Saporta... y el hastío. No me pregunten cómo se llama el base del Unicaja, pero sí por aquel pase de Mirza Delibasic a Brabender cortando por el fondo mientras miraba impasible a la grada.

¿Quién le dio la partitura al trompetista?

Pero que a gusto se quedó el trompetista James Morrison al interpretar el Himno de Riego en vez de la Marcha Real en la final de la Copa Davis en Australia. El insigne solista miraba satisfecho sin entender el porqué de la pitada de los fans españoles. ¡Menuda la que armaron a la Armada!
Mientras las notas de su trompeta rasgaban el silencio de Melbourne nuestros tenistas no salían de su asombre. El pipiolo Feliciano López demandaba información con su incrédula mirada a Ferrero y Corretja. Éstos, nerviosos, no ocultaban su sorpresa. Por su parte, Carlos Moyá continuaba imperterrito, él a lo suyo, no se hubiese inmutado aunque sonase Paquito el Chocolatero. ¡Hey!
El mosqueo de Gómez Angulo fue patente, excesivo diría yo, casi nos cuesta la ruptura de relaciones diplomáticas con Australia. La gran pregunta es ¿cómo llegó la partitura a manos del trompetista? ¿Qué exiliado republicano se la pasó?
A mi, el himno me recordó a Gabino Diego cantándoselo a Agustín González, que hacía de cura malaleche en la película de Trueba Belle Epoque. El pobre Gabino cantaba y el vivo Jorge Sanz cataba, una por una a Miriam Diaz Aroca, Maribel Verdú, Ariadna Gil y Penelope Cruz. Esas si que son galácticas, polvo de estrellas diría yo.
Bueno, a lo que estamos. Que lo importante de la Davis no fue el himno sino que la ensaladera la relamieron los canguros. Sobre todo porque Juan Carlos Ferrero no ha rayado a gran nivel.
El deporte vive muchas veces de las rachas, que es un estado entre lo físico y lo psicológico, y que cuando toca una mala, se lleva todas las ilusiones por delante. El valenciano desde que fue número uno de la ATP ha perdido todo lo que ha jugado, seis de seis y llegó a la hierba australiana empachado de tenis.
La tarea de ganar a los aussies en su casa ya se sabía que era harto difícil, además el punto clave del dobles estaba más perdido que una dragqueen en el desierto de Alice Springs. Por eso, apenas hemos pasado sueño en la madrugada. Teníamos asumido que el Philipausis ese nos zumbaría.
No quisiera dejar pasar por alto que el baloncesto de la ACB tras cuatro años y pico ha vuelto a televisarse en abierto. No puedo hablar mucho del partido de ayer, ya que coincidió con el Nagore-Capellán de pelota en la ETB, pero sí me percaté de que la realización es decente con lo que no perderemos información como en el Plus, también perturbó mis oídos la voz de sentencias Pedro Barthe. ¿A qué yugoslavo echará la culpa de todos los males del basket hispano? Tiembla Ivanovic, llega el gafe para el Tau.

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El himno de Riego sonó en la Davis

¡Ay, por Dios! Llegamos a la final de la Copa Davis y nos ponen el Himno de Riego en vez de la Marcha Real. Menuda la que se ha montado. El cabreo del clon de Aznar en esto del deporte, Gómez Angulo, ha viajado desde las antípodas hasta nuestros hogares en la madrugada de hoy. Lo hemos visto por la 2 de TVE. Un trompetista australiano ha osado perturbar el preludio de la final y de la boda real con el añejo himno republicano. Incidente diplomático, embajadas a capítulo. Viva la Marcha Real (la-la-la-la, laralala la). Mucho disgusto para Jose tras lo de Esquerra Republicana.
Siempre nos queda Valencia con la Copa América, Rita de Casia Barberá , el trasvase…y Juan Carlos Ferrero. La pena es que Juanqui ha perdido en su primer partido frente a Hewit el malo, y no la falta de riego de la organización aussi. Menos mal que luego le ha llegado el turno a Moyá y se ha zumabdo al Philipaussis ese. 1-1.
Mañana transcendental partido de dobles que casi seguro decidirá quién aliña la ensaladera. Los australianos, que todavía no se han emancipado de la Queen Isabel, prestos a mosquearnos más, querrán cortarnos la hierba bajo los pies…con Els Segaors.

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